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Agut brillante ganador del premio Pin i Soler de narrativa El de traducción se lo llevó Víctor Compta que llevará al catalán la obra de Rabelais El teatro Metropol de Tarragona acogió ayer la entrega de los Premis Literaris Ciutat de Tarragona. En la ceremonia se desvelaron los nombres de los dos últimos premios que faltaban por conocer, el Pin i Soler de narrativa, que recayó en Joan Agut, y el Vidal Alcover de traducción, que fue para Víctor Compta. Josep Maria Marsal/Tarragona Los Premis Literaris Ciutat de Tarragona necesitaban un empujón a nivel editorial que se consiguió con la entrada en ellos de ediciones Proa. Ahora faltaba un escritor de prestigio que se llevara los tres millones del premio estrella del certamen, el Pin i Soler de narrativa. Pues ya lo tenemos. Es Joan Agut, que ganó con L'arbre de la memòria, una novela sobre unos personajes llenos de nostalgia y arrepentimiento que tienen la oportunidad de poder vivir una especie de segunda vida aunque, al final, seguirán siendo unos nostálgicos y unos arrepentidos. La historia personal, aquello que tiene que pasar, siempre pasa, según el autor de otras novelas tan conocidas como La Via Làctia o El mestre de Taüll, un gran éxito de ventas, que explica las aventuras del pintor Arnau de Bèrgam, al que en el año 1123 se le encarga la decoración de las iglesias de Santa Maria y Sant Climent de Taüll, dos joyas del románico. El segundo gran premio de la noche era el de traducción Vidal Alcover, que también editará Proa. El ganador fue Víctor Compta por Cinc llibres, de François Rabelais, con un premio en metálico de dos millones de pesetas y otro millón para el finalista, Carles Prado por el proyecto de traducción de la obra de Lu Xun, Diari d'un voig i altres relats. Música y poesía La noche de los Premis Literaris empezó con una mezcla de jazz y poesía en el espectáculo Paraula de Jazz. Dos poetas, Joan Margarit y Pere Rovira, inscritos dentro de la poesía de la experiencia, y tres músicos, Perico Sambeat, Xavier Monge y David Mengual mezclaron a lo largo de 45 minutos poesía y música, una poesía sin concesiones, a veces dura, con mucho sentido social y el jazz. Tras el cambio de escenario, empezó la segunda parte. En el escenario, la actriz tarraconense Mercè Anglès y, junto a ella el grupo Tarragona 6tet. Otra vez la música y la palabra se fusionaban encima del escenario, en esta ocasión, para dar todos y cada uno de los galardones de la noche. Bajo el guión de Rosa Pagès, la conductora de la noche propuso un viaje «por el mundo de las sensaciones, de los deseos y de las pasiones». El viaje empezó con la llamada de la memoria para presentar el premio Gramunt i Subiela de historia que recayó en Elena de Ortueta por la obra La conquesta de l'aigua a la Tarragona del segle XIX: proveïments y vassaments. Recordamos a la cultura con la entrega del primer premio Joan Amades de cultura popular que fue para Francesc Roma por Guia llegendària de la natura a Catalunya. Turisme cultural pel patrimoni de Catalunya. La reflexión llegó para evocar el premio Rovira i Virgili de ensayo para Xavier García, con Història cultural local a Catalunya al segle XX, quien dedicó el premio a su padre y a todas aquellas personas que han ayudado a conservar la cultura catalana hasta nuestros días. Los sueños sirvieron para hacer subir al escenario a los ganadores del Domènec Guansé de literatura juvenil, jóvenes que seguro que sueñan con ser algún día, nombres importantes en el mundo de la cultura. Por ese escenario del Metropol pasaron Sofia Jordà, que ganó en la categoría de prosa de 15 a 17 años y el accésit, otorgado a Geòrgia Costa. En la misma edad en poesía ganó Toni Romero. En prosa de 18 a 20 años el vencedor fue Borja Bagunyà y los accésits para Montserrat Pijuán y Sara Jordán. El apartado de poesía quedó desierto. Todos ellos se llevaron 60.000 pesetas. Fue el turno para la informática, para los nuevos caminos de la comunicación. Era el turno del premio Tinet de narrativa corta por Internet que recayó en el joven David Yeste por El flegmó, quien pidió que la red «sea un instrumento de intercambio de cultura, no un negocio», sabias palabras. Llegó el momento de la poesía para presentar el premio Comas i Maduell que este año fue para la tarraconense Isabel Ortega por el poemario Enfilall. Ortega dedicó el premio a su familia. Los dos gordos Sólo faltaban los dos premios gordos de la noche. El primero en otorgarse fue el Vidal Alcover de traducción. El finalista, Carles Prado, pidió «una mayor sensibilidad hacia la figura del traductor», mientras que Víctor Compta fue mucho más parco en palabras y no se le entendió lo que dijo. El viaje tocó a su fin, «aunque el mejor viaje es el de la literatura», como recordó Mercè Anglès. Y lo hizo con el Pin i Soler de narrativa en la figura de Joan Agut que lo recibió de manos del alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal. Agut resumió su libro y agradeció el premio al jurado. Por su parte, Joan Miquel Nadal cerró el acto haciendo un repaso
a lo que han sido los actos de la Setmana dels Premis Literaris y a los
premios en sí que en diez años, desde su actual formulación,
han visto premiar a un centenar de autores, «los auténticos
protagonistas de la noche». La tradicional foto de grupo cerró
el acto. Reproduït
del Diari de Tarragona del 25 de novembre de 2001
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